Pónselo fácil antes de empezar

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  1.  A veces un buen arrastre empieza de la manera más insospechada: en los primeros meses al bebé le gusta también estar boca arriba (posición supina) para contemplar su entorno, mover brazos y piernas de manera descoordinada, y porque no, jugar con sus manitas y pies. En esta posición podemos aprovechar para enseñarle algunos ejercicios previos que pueden ayudarle a arrastrarse mejor. Por ejemplo, girar sobre sí mismo y pasar de boca arriba a boca a bajo y viceversa. Esto le ayudará a desarrollar su equilibrio, obtener estabilidad en sus movimientos y también a cambiar de posición de manera voluntaria.
  2. Hazle pedalear. ¿Cómo? Coloca las palmas de tus manos apoyadas en sus piececitos. Ya verás como empezará a extender y doblar las piernas rítmicamente. Entonces, presiónale los pies de manera alternativa lo suficiente para que ejerza una fuerza para rechazar tu mano. Derecho, izquierdo, derecho, izquierdo… como ir en bicicleta.
  3. Las abdominales, lo primero. Una buena fuerza de su musculatura abdominal es esencial para coordinar los movimientos de las piernas y del tronco. Para conseguirla, haz un simple ejercicio que encantará a tu bebé. Ponlo tumbado boca arriba encima de tus piernas. Sujétalo por sus manos y, tirando de ellas, acércalo hacia ti poquito a poco hasta tenerlo en posición sentado frente a ti. Ya verás como, a la vez, levanta las piernas. Esta posición en “V” es lo que fortalece sus pequeñas abdominales. Repítelo varias veces al día.
  4. Alarga la manita. Pon su juguete preferido delante de él pero a una altura que le obligue a estirar un brazo mientras se apoya en el otro. Cambia el objeto de posición para que estire y ejercite los dos bracitos alternativamente.
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